Pues mi mujer y mi nena no ablandaron al "pelele" que me hizo parar en una raqueta en pleno cambio de rasante un día de niebla.

En esas condiciones casi me salto la isleta, ya que no se les veía hasta estar encima. Era Año Nuevo a mediodía y me viene, sin saludar siquiera, con la guasa:
- ¿Qué, nos hemos tomado una copita de cava?

- Pues, la verdad es que no

(y era cierto)
- Ya...

¿Le importaría hacer control de alcoholemia?, es para lo que le hemos parado...

- Por mí, perfecto

(nunca me habían hecho uno).
Va al Patrol, detrás de mi coche y oigo: "... ¡cómo que no nos quedan boquillas!"

A los dos minutos vuelve con aire de perdonavidas:
- Lo vamos a dejar pasar por hoy. Venga, salga con cuidado y tire fuerte, que con la niebla no se ve bien y aquí vienen rápido...
Tratándome como a un novato encima. Pues para qué coj*nes os colocáis en un sitio tan peligroso.

Fui quemado hasta Burgos. El cabreo que me entró con ese trato chuleta me puso más nervioso al volante que si de verdad hubiera bebido cava...
