El puesto de conducción, sencillo, sin extras, sin GPS, sin...

Los pasajeros aguantaron con paciencia y sentido del humor. En los años 20 ya existían los teléfonos móviles: al fondo se ve una pasajera llamando por el móvil al RACC (en serio, le preguntaron cuánto medía y pesaba el autobús para enviar una grúa de las grandes):
