Un pastor de cabras fue al veterinario en busca de consejo ya que el macho cabrío no quería saber nada de las cabras.
El veterinario le comentó que para aumentar el rebaño lo que tenía que hacer era llevar las cabras al rio y limpiarles bien el aparato reproductor, para que así el macho tendría ganas.
Que había una forma de saber cuándo el macho iba a tener ganas:
Si las cabras cuando amanecía, estaban al sol, el macho podría fecundarlas,
Si amanecían a la sombra, debería coger el camión, meter las cabras y llevarlas al rio a lavarlas el aparato.
Así que el pobre hombre todos los dias se asomaba por la ventana al amanecer, y veía que uno y otro día todas las cabras estaban a la sombra, así que cogía el camión y al río, una por una, iba frotandole a todas las cabras su aparato reproductor con jabón hasta que quedaba bien limpio, y vuelta a casa.
Después de un mes y medio le dice a la mujer:
María, levantate tu hoy y dime donde están la cabras que yo ya no tengo ganas ni de levantarme.
¿Dónde están, al sol o a la sombra?
La mujer sorprendida, le dice al marido:
Pues ni al sol ni a la sombra, están toda subidas al camión y tocando la bocina.
