La principal queja que tienen las mujeres sobre los hombres es que no las entienden. A continuación reproducimos una serie de situaciones muy concretas donde se aprecia sin ningún género de dudas que es completamente imposible no meter la pata, puesto que hagas lo que hagas estás apañado.
Si alguien (preferiblemente del sexo femenino) tiene algo que decir, que hable ahora o que calle para siempre...
1. Si pones a una mujer en un pedestal y la proteges de todos los males, eres un cerdo machista.
Si te quedas en casa y haces el trabajo del hogar, eres un calzonazos.
2. Si trabajas demasiado, no tienes tiempo para ella.
Y si trabajas poco, eres un vago y un inútil.
3. Si ella tiene un trabajo aburrido y repetitivo con un sueldo bajo, es explotación.
Si él tiene un trabajo aburrido y repetitivo con un sueldo bajo, debería mover el culo y buscar algo mejor.
4. Si un hombre asciende en la empresa antes que una mujer, es favoritismo.
Si es ella la que asciende, es igualdad de oportunidades.
5. Si le dices lo guapa que está, es acoso sexual.
Si no se lo dices, es la típica indiferencia machista.
6. Si lloras, eres un rajao.
Y si no lo haces, eres un imbécil insensible.
7. Si él toma una decisión sin consultarle a ella, es machismo.
Si ella toma una decisión sin consultarle a él, es una mujer liberada.
8. Si él le pide a ella que haga algo que no quiere hacer, es dominación.
Si ella se lo pide a él, es un favor.
9. Si sabes apreciar sus curvas y el encanto de su ropa interior, eres un pervertido.
Si no te das cuenta de ello, eres un maricón.
10. Si te gustan las mujeres que se cuidan y se arreglan, eres un sexista.
Si no te importan esos detalles, eres poco romántico.
11. Si un hombre intenta cuidarse, es un vanidoso.
Si no lo hace es un Adán.
12. Si le regalas flores, es que buscas algo.
Si no se las regalas, se te olvidan los detalles.
13. Si estás orgulloso de tus éxitos, eres un creído.
Si no lo estás, eres un conformista.
14. Si le pides echar un polvo, no piensas más que en el sexo.
Pero si estás destrozado, después de un mal día en el trabajo, no te preocupan para nada sus necesidades.
15. Si a ella le duele la cabeza, es porque está cansada.
Si te duele a ti, es porque ya no la quieres.
16. Si te apetece hacerlo demasiado a menudo, estás salido.
Si no das la talla, seguro que hay otra.