
Mi granito de arena es una conversación entre una madre y una hija argentinas:
- Hola mamá ¿te puedo dejar los chicos esta noche?

- ¿Vas a salir?

- Sí

- ¿Con quién?

- Con un amigo

- Yo no sé por qué te separaste de tu marido; es un hombre tan bueno...

- Yo no me separé: fue él quien se separó

- Vos dejaste que se separara y ahora andás por ahí con cualquiera
- No ando con cualquiera ¿te puedo dejar los chicos?

- Yo jamás los dejé a Uds. para salir con alguien que no fuera tu padre
- Hay muchas cosas que vos hiciste y yo no hago

- ¿Qué me querés decir?

- Nada, sólo quiero saber si te puedo dejar los chicos

- ¿Vas a quedarte a dormir con el otro? ¡Qué diría tu marido si se enterara!!!

- ¡¡¡Mi EX marido!!! No creo que a él le preocupe, desde que nos separamos no debe haber dormido una sola noche solo

- Entonces te vas a quedar a dormir con ese vago

- ¡¡¡No es un vago!!!

- Un hombre que sale con una divorciada con hijos es un vago y un vividor

- No quiero discutir ¿te llevo los chicos o no?

- ¡¡¡Pobres critaruras con una madre así!!!

- ¿Así cómo?

- Con pajaritos en la cabeza ¡¡¡por eso te dejó tu marido!!!

- ¡Basta!

- ¡Encima me gritás! Seguramente a ese vago con el que salís también le gritás

- ¡Ahora te preocupa el vago!

- ¿Viste que es un vago? Yo me dí cuenta enseguidita

- ¡¡¡Chau!!!

- Esperá, no cortes ¿a qué hora me traés los chicos?

- No los voy a llevar, no voy a salir

- Si no salís nunca ¿cómo pensás rehacer tu vida?
