Al igual que las campañas publicitarias promovidas por las direcciones de tráfico de los distintos países, esta de los coches potentes es otra de marketing -y lo digo por lo que de simbólico tiene-. Que conste que no lo veo mal, porque el delincuente de turno o el infractor de turno, que con desprecio a los demás, piensa que todo lo que le rodea está puesto allí para su uso y disfrute exclusivo; debe saber que el resto de la sociedad pone medios para combatirle de la misma índole que él utiliza para cometer sus desmanes. A delincuente con coche potente, policía con coche potente.
No quiero dejar pasar la oportunidad de pronunciarme, con respecto al tema de las operaciones de cambio de sexo que se ha comentado. Decir que me parece bien que se ralicen a costa de los presupuestos asignados a la Seguridad Social, pero que como estos presupuestos son económicamente limitados, se debería hacer una mejor gestión de las prioridades, y acudir preferentemente a satisfacer el interés general; recordemos que por ejemplo un empaste dental hay que pagarlo de nuestros propios bolsillos.
