Nos tendieron la trampa perfecta:
- Tuvieron más descanso que nosotros (que encima jugamos prórroga hasta los penaltis con Italia a una hora infernal de calor y humedad).

- Están perfectamente aclimatados, para eso jugaban en casa (es como cuando en la Davis nosotros escogemos tierra batida y a nivel del mar).

- Maracaná era una olla a presión, no contra los jugadores, que a eso están acostumbrados, sino hacia el árbitro, que, en mi opinión fue demasiado permisivo al principio con faltas brasileñas rozando la ilegalidad. Los nuestros no están acostumbrados a que les corten con esta dureza (¿nos habremos ablandado?).

- Salieron hipermotivados por ganar a la campeona del mundo (el resto dle torneo han jugado ramplonamente y a Uruguay la liminaron de milagro, por ejemplo).

- Con esa "salida en tromba" marcaron a los 90 segundos (en mi opinión se ayudaron con la mano, pero bueno, sería discutible).

- Todo fueron goles psicológicos. De mpatar a 1 con el gol de Pedro que sacaron en líonea de gol pasamos al 2-0 en el minuto 45 y al 3-0 recién iniciada la segunda parte. Si luego fallamos un penalti es para desesperarse.

- No me extraña que tras la leña que repartieron al principio, los nuestros, a los que se notaba más fundidos (macho, parecía que los cariocas se huibieran tomado unos tripis o metido una guindilla enel cul*)

se desquiciasen y llovieran las tarjetas...

Vamos, una "ratonera" en toda regla. No discuto que los brasileños fueron mejores en este partido, nos pasaron por encima como un tren de mercancías. Pero no creo que a igualdad de condiciones se hubiesen dado estas circunstancias tan favorables a ellos.

Eso sí, esto es un aviso y aperitivo de lo que espera en el Mundial del año que viene...
