Los coches eléctricos están a la vuelta de la esquina, y el acuerdo que General Motors ha firmado con Iberdrola los acerca también a nuestra geografía. De momento sólo es un estudio de viabilidad, por el que el gigante eléctrico español planificará cómo introducir los coches eléctricos en España y también en el Reino Unido, pero si los resultados son favorables podría pactarse la introducción del revolucionario Chevrolet Volt en las carreteras españolas para el año 2011.
El estudio de Iberdrola abordará el problema de la seguridad en la recarga de las baterías, que podrá realizarse desde cualquier enchufe convencional, y establecerá un sistema para instalar contadores en los garajes y otros establecimientos públicos donde los usuarios podrían recargar las baterías de sus coches. En todo caso, Iberdrola apuesta por la recarga masiva nocturna, para distribuir mejor las cargas de corriente durante el día. Sin embargo, la autonomía relativamente limitada de los primeros coches eléctricos comerciales (el Volt resiste 64 kilómetros en ciclo urbano) podría obligar a disponer muchas tomas de corriente en carretera, al más puro estilo de las gasolineras.
“Los vehículos eléctricos son la solución a muchos problemas sociales y medioambientales”, dijo el vicepresidente europeo de General Motors en una rueda de prensa, aunque esto también depende del modo de obtención de la energía eléctrica que abastecerá a los motores. En este sentido, 8.000 de los 42.000 Megawatios de potencia instalada por Iberdrola procede de fuentes renovables.
Esta noticia llega tan sólo un par de semanas después de que la Alianza Renault-Nissan anunciara el lanzamiento de sus vehículos eléctricos en 2011 y la firma de un acuerdo con la empresa energética Edf y el gobierno portugués que garantiza la construcción de 1.300 estaciones de servicio con puestos de recarga para baterías ion-litio. La guerra eléctrica está servida.



