Vaya

Esas carreteras de montaña latinoamericanas son criminales, bordean el precipicio y si viene gente de frente hay que apartarse. Lo malo es que con las lluvias torrenciales el terreno es muy inestable y el ancho de vía se recorta constantemente.

En estos países se invierte lo mínimo en carreteras y circular es una actividad de riesgo elevadísimo.
